Ciudad de Panamá 3 de mayo de 2026 – En un hito que ha resonado en las conferencias climáticas internacionales, Panamá se ha consolidado como un referente indiscutible de la conservación oceánica global. Al cierre de 2025, el país no solo alcanzó, sino que superó drásticamente el objetivo internacional «30×30», logrando proteger el 54% de su superficie marina. Esta cifra sitúa al istmo décadas por delante de la mayoría de las naciones desarrolladas y refuerza su estatus como uno de los tres únicos países carbono negativo del mundo.
El pilar de esta estrategia ha sido la expansión del Área de Recursos Manejados Cordillera de Coiba, que recibió el prestigioso premio Blue Park en categoría Oro por su excepcional gestión de la vida silvestre. Esta reserva, que ahora abarca un área comparable al tamaño de países pequeños, protege el corredor migratorio del Pacífico Tropical Oriental, permitiendo que ballenas jorobadas, tiburones martillo y tortugas marinas transiten de forma segura entre las Galápagos y el istmo.
Además del valor ecológico, este «escudo azul» protege los sumideros de carbono azul —ecosistemas como manglares y praderas marinas— que son hasta diez veces más eficientes que los bosques terrestres para capturar CO₂. Con la mirada puesta en el futuro, el país se prepara para ser la capital mundial del ambiente en 2027, cuando recibirá a más de 10,000 delegados en el Congreso Mundial de Áreas Protegidas.




